jueves, 15 de diciembre de 2011

Todos contra el paredón



Esta semana se desató en Pringles un gran debate sobre la libertad de expresión en Pringles a raíz de un mural que pintaron los alumnos de Tercero Humanidades y Sociales de la Escuela de Enseñanza Media N° 1 (EEM N° 1), en el que se ve una persona con la boca y la cabeza cerrada con candado. Aunque lo que más molestó fue que a cada lado, se encuentra el palacio municipal y la iglesia, pintados de negro. Además, en una columna, se observa a otro hombre, leyendo un diario llamado “Desorden”.
Los alumnos que participaron de la pintada de este mural, como también su profesora, Ximena Martel, aseguran que la idea de elegir el tema de la libertad de expresión surgió de los chicos tras haber trabajado diferentes temas durante el año en la materia Comunicación Educativa.
El día después de quedar terminada la obra, los diarios de la ciudad dedicaron sus editoriales al mural, con acusaciones a los alumnos y a la profesora, tratándolos de irrespetuosos, e hicieron referencia a “épocas trágicas, donde rebeldes expresaban a través de grafitis, el inconformismo hacia la sociedad, hacia los valores e instituciones establecidos” (Diario El Orden)
Lo curioso, o no tanto, es que en ninguno de los diarios aparecen los testimonios de quienes pintaron el mural para saber lo que querían expresar, ni por qué lo hicieron. Sólo se dedicaron a hacer juicios sobre las conductas de los chicos y su profesora e interpretaciones sobre lo pintado.
Los medios gráficos, lejos de querer refutar las acusaciones sobre la coartación de la libertad de prensa, negaron el derecho a réplica que los alumnos de la EEM N° 1 pidieron, dejando sin posibilidades de hacerles llegar a los lectores la otra versión que ni siquiera el medio por su iniciativa les dio. Los lectores también tienen derecho de saber lo que piensa la otra parte.
Atacar a un grupo de jóvenes para defender al municipio y a la iglesia con referencia hacia los años 70, que cabe aclarar que no se expresaron sobre este tema, asemeja más a esa década que el medio y el fin de los alumnos utilizaron para expresar ciertos sentimientos.
Los medios deberían escandalizarse más porque chicos de 18 años piensen que viven en una sociedad sin libertad de expresión, y no porque señalen a la municipalidad, a la iglesia o a cualquiera otra institución, como responsables del problema.

2 comentarios:

Leonardo dijo...

Me parece que omitiste poner algunas cosasen estanota como que la profesora Ximena Martel, un año antes se peleó con la iglesia y con el cura de nuestra ciudad por la Ley de matrimonio homosexual y que unos meses atrás con el Municipio porque echaron a su padre y que justamente ahora sus propios alumnos hicieron este mural indicando que el municipio y la iglesia no dejan pensar o expresarse a las personas. Creo que si te considerás periodista o algún día pensás serlo, tendrías que saber que hay que chequear todas las fuentes y no quedarte con lo que una sola persona te dice y en este caso como lo dijeron algunos alumnos de ese curso, no todos estaban de acuerdo con la idea del mural y lamentablemente han sido inducidos a hacerlo y no sé si las autoridades del colegio lo aprobaron como dicen y si es así tendrán que explicarlo ante las autoridades delMinisterio de Eduación por qué lo hicieron sabiendo todo este trasfondo de esta profesora.

Avalentinada dijo...

Llego un poco tarde a leer esto, ese mural ya ni debe existir... solo me pregunto si saben lo que los chicos quisieron expresar?
Por qué hay un candado en la cabeza? y está la mano abriendo o cerrando el candado en la boca?

Me gusta tu artículo, me parece más que válido darle la oportunidad a los chicos de expresar lo que quisieron decir, después de todo tienen 18 años, no son niños. Tienen una mirada crítica sobre su sociedad.

Me parece un tanto limitado creer que por que una profesora tuvo, o no, algún conflicto con las instituciones va a poder inducir a sus alumnos (ya barbudos) a hacer algo en contra de su voluntad, no?

Si te enteraste lo que quisieron representar me interesa saberlo.