Esta semana se desató en Pringles un gran debate sobre la
libertad de expresión en Pringles a raíz de un mural que pintaron los alumnos
de Tercero Humanidades y Sociales de la Escuela de Enseñanza Media N° 1 (EEM N°
1), en el que se ve una persona con la boca y la cabeza cerrada con candado. Aunque
lo que más molestó fue que a cada lado, se encuentra el palacio municipal y la
iglesia, pintados de negro. Además, en una columna, se observa a otro hombre,
leyendo un diario llamado “Desorden”.
Los alumnos que participaron de la pintada de este mural,
como también su profesora, Ximena Martel, aseguran que la idea de elegir el
tema de la libertad de expresión surgió de los chicos tras haber trabajado
diferentes temas durante el año en la materia Comunicación Educativa.
El día después de quedar terminada la obra, los diarios de
la ciudad dedicaron sus editoriales al mural, con acusaciones a los alumnos y a
la profesora, tratándolos de irrespetuosos, e hicieron referencia a “épocas
trágicas, donde rebeldes expresaban a través de grafitis, el inconformismo
hacia la sociedad, hacia los valores e instituciones establecidos” (Diario El
Orden)
Lo curioso, o no tanto, es que en ninguno de los diarios
aparecen los testimonios de quienes pintaron el mural para saber lo que querían
expresar, ni por qué lo hicieron. Sólo se dedicaron a hacer juicios sobre las conductas
de los chicos y su profesora e interpretaciones sobre lo pintado.
Los medios gráficos, lejos de querer refutar las acusaciones
sobre la coartación de la libertad de prensa, negaron el derecho a réplica que
los alumnos de la EEM N° 1 pidieron, dejando sin posibilidades de hacerles
llegar a los lectores la otra versión que ni siquiera el medio por su
iniciativa les dio. Los lectores también tienen derecho de saber lo que piensa
la otra parte.
Atacar a un grupo de jóvenes para defender al municipio y a
la iglesia con referencia hacia los años 70, que cabe aclarar que no se
expresaron sobre este tema, asemeja más a esa década que el medio y el fin de
los alumnos utilizaron para expresar ciertos sentimientos.
Los medios deberían escandalizarse más porque chicos de 18
años piensen que viven en una sociedad sin libertad de expresión, y no porque
señalen a la municipalidad, a la iglesia o a cualquiera otra institución, como
responsables del problema.

