viernes, 16 de octubre de 2009

Las palabras no tienen la culpa

Estoy convencido que las palabras no tienen la culpa, pero sí mucho peso. Tienen significados y suelen ser mal empleadas. Muchas veces son identificadas con un momento histórico o un personaje en particular y es allí donde empiezan a desvirtuarse.
En la conferencia de prensa al final del partido de Uruguay y Argentina, el técnico de la selección nacional, Diego Armando Maradona, corrigió a un periodista cuando éste le pidió un análisis sobre su proceso como entrenador. Maradona prefirió utilizar la palabra “ciclo” porque “proceso le suena a Videla y Galtieri”. Según la Real Academia Española de Letras, proceso significa “conjunto de las fases sucesivas de un fenómeno u operación” y entre sus sinónimos se encuentran: ciclo, transcurso, carrera, etc.
Es cierto que el período del gobierno militar de 1976-1983 fue nombrado “Proceso de reorganización nacional”, pero sería bueno saber que lo más nefasto de esta etapa de la historia del país no fue el nombre que se utilizó, sino las políticas sociales, económicas y culturales que se impusieron, destacando entre ellas las falta de libertad de pensamiento y de expresión, además del plan sistemático de persecución, desaparición y asesinato de quienes no se encontraban en línea con el gobierno de facto.
También existen procesos químicos, físicos, biológicos, sociales, etc., y los militares no han influido en ellos.
A la lista de palabras que hoy en día, parece ser, no se deben utilizar, podrían agregarse: expropiación, desaparecer / desaparecidos, Falcon, ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), secuestros, Ray Bans, y un sin fin de inocentes vocablos que no tienen ninguna responsabilidad histórica.
Las palabras no tienen dueño. Es más, se adueñan del hombre y los esclavizan. Son patrimonio de la humanidad. Deben ser parte de un momento apropiado, porque allí es donde encuentran el peso de su significado, que es la base fundamental para cualquier argumentación.

1 comentario:

SEyP dijo...

Guillermo: Muy bueno el comentario, son muchas las veces que comparto la mirada que tenés de algunas cuestiones tan simples, ésta es una de ellas.
Un abrazo. Ignacio