Este texto lo encontré en las últimas páginas del librito de un CD de Juan Carlos Baglietto. El disco se llama “Sabe Quien…” y fue editado en 2006.
Cuando lo leí me acordé de un motoquero brasileño llamado Guillermo que conocimos en Ushuaia, a principio de año. Él, en un esfuerzo por hacerse entender, nos hablaba de sus viajes, de Dios, la Virgen y de la importancia de la carpa como objeto que acerca a la gente.
Guillermo nos decía “você tem que viajar”
Mientras pueda seguiré viajando. Quién sabe con quien y a dónde.
Aquí les dejo este texto sin título y sin autor. Probablemente todo viajero se sienta un poco dueño de él.
Se viaja para ir
para escapar
para llegar
para conocer
para abandonar
para huir.
Se viaja para comenzar
para renacer
para gozar
para sufrir
por rencor
por alegría
por dolor
por decepción
por amor
por deseo.
Para instruirse
para olvidar
por decisión
por angustia
por coraje
por miedo
para salvarse
para evitar
para reencontrarse
para empezar de nuevo
para enterrar
para crecer
por pasión
por calentura
por desconsuelo…
Cuando lo leí me acordé de un motoquero brasileño llamado Guillermo que conocimos en Ushuaia, a principio de año. Él, en un esfuerzo por hacerse entender, nos hablaba de sus viajes, de Dios, la Virgen y de la importancia de la carpa como objeto que acerca a la gente.
Guillermo nos decía “você tem que viajar”
Mientras pueda seguiré viajando. Quién sabe con quien y a dónde.
Aquí les dejo este texto sin título y sin autor. Probablemente todo viajero se sienta un poco dueño de él.
Se viaja para ir
para escapar
para llegar
para conocer
para abandonar
para huir.
Se viaja para comenzar
para renacer
para gozar
para sufrir
por rencor
por alegría
por dolor
por decepción
por amor
por deseo.
Para instruirse
para olvidar
por decisión
por angustia
por coraje
por miedo
para salvarse
para evitar
para reencontrarse
para empezar de nuevo
para enterrar
para crecer
por pasión
por calentura
por desconsuelo…
...lo único verdaderamente valioso es el viaje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario