sábado, 6 de septiembre de 2008

Viajar

Este texto lo encontré en las últimas páginas del librito de un CD de Juan Carlos Baglietto. El disco se llama “Sabe Quien…” y fue editado en 2006.
Cuando lo leí me acordé de un motoquero brasileño llamado Guillermo que conocimos en Ushuaia, a principio de año. Él, en un esfuerzo por hacerse entender, nos hablaba de sus viajes, de Dios, la Virgen y de la importancia de la carpa como objeto que acerca a la gente.

Guillermo nos decía “você tem que viajar”

Mientras pueda seguiré viajando. Quién sabe con quien y a dónde.

Aquí les dejo este texto sin título y sin autor. Probablemente todo viajero se sienta un poco dueño de él.

Se viaja para ir
para escapar
para llegar
para conocer
para abandonar
para huir.
Se viaja para comenzar
para renacer
para gozar
para sufrir
por rencor
por alegría
por dolor
por decepción
por amor
por deseo.
Para instruirse
para olvidar
por decisión
por angustia
por coraje
por miedo
para salvarse
para evitar
para reencontrarse
para empezar de nuevo
para enterrar
para crecer
por pasión
por calentura
por desconsuelo…
...lo único verdaderamente valioso es el viaje.

martes, 2 de septiembre de 2008

El nuevo legado oriental

Ya son conocidos como los mejores Juegos Olímpicos de la historia ● China abrió las puertas y demostró que dejó ser una potencia emergente para transformarse en un país modelo ● Los organizadores evacuaron las dudas del mundo deportivo que hoy se rinde a sus pies.

Una semana ha pasado de la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Beijing y quedó demostrado que no sólo habrá una antes y un después en el deporte mundial, sino que China será observada de otra manera por la cultura occidental.
Desde el 8 de agosto que se inauguró hasta el 24 que le pasó la posta a Londres para que sea la ciudad organizadora de los Juegos de 2012, la capital china fue el centro de las miradas y allí estaban depositadas muchas expectativas.
Se batieron 36 records mundiales, de los cuales 25 fueron en natación, la gran vedette del 2008, y 143 records olímpicos en sólo 16 días. Pero sin dudas serán recordadas por la gran actuación del nadador estadounidense Michael Phelps, dueño de ocho medallas doradas, destronando así a su compatriota Mark Spitz, quien había conseguido siete en Munich 72. De esta manera, Phelps ya cuenta con 14 campeonatos olímpicos, teniendo en cuenta las seis conquistas en Atenas 2004. Por si fuera poco, es dueño de los records en siete pruebas.
Otra de las perlitas de este año, fue el jamaiquino Usain Bolt que se convirtió en el hombre más rápido del mundo al lograr un tiempo de 9s69/100 en los 100m y 19s30/100 en los 200, ganando claramente la medalla dorada en ambas pruebas, además de la posta 4 x 100.
Entre las mujeres, la garrochista rusa Yelena Isimbayeva dejó en claro que su objetivo es autosuperarse, ya que sus rivales están muy lejos de sus marcas y no le hacen fuerza en ninguna competencia. La rusa consiguió un nuevo record: 5,05 metros, que difícilmente sea superado en el corto plazo por otra competidora, aunque sí puede ser batido por ella misma porque es muy joven y condiciones atléticas le sobran.
Rafael Nadal demostró que es el mejor tenista del momento, y en las mujeres, Rusia se subió a los tres escalones del podio, el Dream Team, herido en su orgullo, aplastó las esperanzas de repetir el oro del seleccionado argentino de básquet y luego en la final superó claramente a España. En voley masculino, Estados Unidos venció nuevamente a Brasil en una final en lo que va del año 2008.
La delegación local obtuvo 51 medallas de oro, demostrando así el final de la hegemonía estadounidense que logró 36. Brasil fue el mejor latinoamericano con tres doradas y 17 en total, quedando así en el puesto 23 del medallero. La gran desilusión fue Cuba, que sólo obtuvo dos campeones.

No avanzar es retroceder
La delegación argentina repitió la misma cantidad de logros que hace cuatro años, cuando los juegos se desarrollaron en Atenas. Dos medallas de oro y cuatro de plata, ubicaron a la Argentina en el 34º puesto del medallero.
La actuación más destacada fue, sin duda, la de los ciclistas Juan Curuchet y Walter Pérez en la prueba americana, dándole así al país la primera medalla dorada de los Juegos Olímpicos de Beijing y la decimosexta de su historia.
Con 43 años, Curuchet se retiró del equipo argentino de ciclismo en su sexta participación olímpica, que lo convirtió en el deportista nacional con más presentaciones en este evento.
La revelación fue la joven yudoca Paula Pareto que logró el tercer puesto en su categoría y fue, de esta manera, el primer podio de la delegación.
Las dignas actuaciones del equipo de básquet y el de hockey femenino, terminaron de afianzarlos en el máximo nivel de la competencia mundial.
Da la casualidad que ambos conjuntos hace diez años que llegan a las semifinales de los torneos internacionales más importantes. Esto se debe a la profesionalización del hockey a nivel de selección y del constante crecimiento de la Liga Nacional de Básquet y del éxito de los jugadores en la NBA y ACB española.
“Camau” Espínola y Santiago Lange obtuvieron otra medalla de bronce en yachting, en categoría Tornado, tras muy duras regatas, en donde la falta de viento fue el principal enemigo de los deportistas en las zona costera de Qindao.
La selección de fútbol ganó la otra medalla de oro al vencer a Nigeria en la final jugada en el Nido de Pájaros de Beijing. Si bien no tuvo demasiados problemas para superar a sus rivales, el equipo dirigido por Sergio Batista no brilló como se esperaba, exceptuando el partido de semifinal contra Brasil donde fue un claro ganador. El buen nivel de ciertos jugadores como Ángel Di María y Nicolás Pareja fue el punto más alto y rescatable del equipo.
El período de olimpiada entre 2004 y 2008 no le sirvió a la Argentina para superarse con respecto a los Juegos anteriores. La falta de políticas deportivas a corto y largo plazo, trae como consecuencia la baja cosecha de medallas, sobre todo en los deportes amateurs. Los testimonios de los participantes son claros: es imposible dedicarse por completo a cada disciplina porque no hay apoyo estatal ni empresario.
No alcanza con hablar del orgullo de representar a la Argentina. Con el orgullo no se come, no se vive. Es hora que el gobierno empiece a apoyar a los deportistas, que en definitiva reflejan la situación nacional.