Como cuando uno espera a alguien que hace rato que no ve, como cuando uno planeó un viaje durante mucho tiempo y ahora ya está con las valijas hechas a punto de partir, como cuando se sabe que hay revancha y que hay chances de cambiar.
Así estoy hoy. Con la ilusión de volver a empezar otra etapa de un camino que ya pasó las montañas más dificultosas, un camino que de una vez por todas parece terminar, aunque el final todavía no se ve claramente.
Arranca un nuevo campeonato y tengo motivos para pensar que Racing puede ser campeón. Sí, campeón. El primero de ellos y el más matemáticamente lógico y más simple de explicar es que todos los clubes arrancan de cero, por lo tanto, hoy por hoy, todos tienen la misma chance. Otro motivo es que el técnico, Juan Manuel Llop, cree en los jugadores de las inferiores y no hay estrellas. El “Chocho” va al frente, es un discípulo de Bielsa, y eso me encanta. Se fueron muchos, pero a los únicos que no vamos a extrañar son a De Tomasso y a su empresa que durante casi diez años arruinaron a Racing.
Sueño con ser campeón como en 2001. Porque no nos merecimos terminar así la temporada pasada, porque la promoción fue injusta, porque fue injusto el resultado contra Estudiantes, Lanús y Boca. Porque después del partido contra Belgrano, palmó un viejo, pero nosotros sobrevivimos. Porque después de tanta oscuridad en el túnel, se ve una luz, que aunque aún sea tenue, permite ver la salida.
Dios conserve nuestra ilusión, que en definitiva, es lo que nos mantiene de pie y en la lucha. Que la conserve hasta donde más pueda. Si es posible hasta la última fecha allá cerca de Navidad. Porque si Independiente es el diablo, Racing tiene que ser Dios, no queda otra.
Y Dios todo lo puede.
Así estoy hoy. Con la ilusión de volver a empezar otra etapa de un camino que ya pasó las montañas más dificultosas, un camino que de una vez por todas parece terminar, aunque el final todavía no se ve claramente.
Arranca un nuevo campeonato y tengo motivos para pensar que Racing puede ser campeón. Sí, campeón. El primero de ellos y el más matemáticamente lógico y más simple de explicar es que todos los clubes arrancan de cero, por lo tanto, hoy por hoy, todos tienen la misma chance. Otro motivo es que el técnico, Juan Manuel Llop, cree en los jugadores de las inferiores y no hay estrellas. El “Chocho” va al frente, es un discípulo de Bielsa, y eso me encanta. Se fueron muchos, pero a los únicos que no vamos a extrañar son a De Tomasso y a su empresa que durante casi diez años arruinaron a Racing.
Sueño con ser campeón como en 2001. Porque no nos merecimos terminar así la temporada pasada, porque la promoción fue injusta, porque fue injusto el resultado contra Estudiantes, Lanús y Boca. Porque después del partido contra Belgrano, palmó un viejo, pero nosotros sobrevivimos. Porque después de tanta oscuridad en el túnel, se ve una luz, que aunque aún sea tenue, permite ver la salida.
Dios conserve nuestra ilusión, que en definitiva, es lo que nos mantiene de pie y en la lucha. Que la conserve hasta donde más pueda. Si es posible hasta la última fecha allá cerca de Navidad. Porque si Independiente es el diablo, Racing tiene que ser Dios, no queda otra.
Y Dios todo lo puede.
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