sábado, 10 de julio de 2010

Yo le debo mis gracias

No me conoce. No lo leerá. No le contarán que yo escribo para agradecerle. No sabe que quiero agradecerle ni qué, ni por qué. No sabe que lo conozco, no personalmente, pero lo conozco de cuando yo era chico. Desde que tenía diez años. Él siempre salía en la tele y yo lo veía los martes y viernes a las 22 hs. Todos los meses compraba revistas para tener sus fotos y sus posters que decoraron mi pieza, sus paredes y el techo.
Él hizo que mis amigos y yo seamos más amigos y que el día de hoy, aunque no tengamos noticias suyas, igualmente hablemos de él. Siempre bien, claro. Nunca una ofensa ni un comentario en su contra. Porque nos alegró la infancia. Porque nos hizo testigos de sus actos. Porque demostró que es humano y se equivoca, como cuando volvió la última vez. No soy quién para perdonarlo. Quizás no necesite perdón.
Yo lo vi varias veces. Siempre lo recordaré. Pero en mi retina me queda grabada su última gran imagen.
Pobre Bryon Russell, también me acordaré siempre de él.