lunes, 8 de marzo de 2010

El Bicentenario y su oportunismo

Miremos donde miremos, en diarios, en televisión, en carteles de la calle, o donde uno pueda imaginar, encontrará desde hace un tiempo la palabra “Bicentenario”. Casi todo lo que se hace en esta época es "algo" del Bicentenario.
Pero si se hace un análisis histórico, el mes de mayo de 1810 fue más importante para la ciudad de Buenos Aires, que para el resto de las ciudades que componían el virreinato del Río de la Plata. La invasión de Napoleón a España y la abdicación de Carlos IV y su hijo Fernando VII, dejaron a José Napoleón, conocido como Pepe Botella, como ocupante del trono bacante. Cuando la noticia llegó a la orilla del Río de la Plata, los revolucionarios decidieron declarar al Cabildo como órgano representante de la voluntad popular y depositario de la soberanía y se conformó la Primera Junta de gobierno. Esta decisión logró romper con ciertas reglas que imponía la corona española y dieron al puerto de Buenos Aires nuevos destinos de comercialización. El resto del territorio del virreinato no obtuvo los mismos beneficios que su capital y comenzó a sufrir grandes diferencias económicas debido a que los recursos que Buenos Aires obtenía por las exportaciones en la aduana, allí quedaban. Por otra parte, las actuales provincias de la Patagonia, más el sur de Buenos Aires y La Pampa, eran tierras de aborígenes desconocidas por todos e ignoradas por muchos.
No importa dónde ni qué, el oportunismo del gobierno, bautiza a cada proyecto para este año con el nombre del Bicentenario. Entre los más conocidos, encontramos el ya derogado decreto para la creación del Fondo del Bicentenario que tenía como fin la utilización de 6.569 millones de dólares de las reservas del Banco Central para garantizar el pago de la deuda externa. En relación a la educación, dos planes están involucrados a este aniversario: Becas Bicentenario, que es un programa de becas para estudiantes de carreras prioritarias vinculadas a las ciencias aplicadas, ciencias naturales, ciencias exactas y a las ciencias básicas (carreras de grado y tecnicaturas universitarias y no universitarias), y Escuelas del Bicentenario, cuya función es la de permitir el acceso a la educación por parte de la población más carenciada. Entre otras actividades se pueden nombrar el Dakar del Bicentenario y la construcción de la Casa del Bicentenario, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, destinado a recuperar la historia viva de los argentinos en sus múltiples manifestaciones, con el objetivo de afirmar la identidad nacional y la unidad en la diversidad.
¿Cuál es el motivo que lleva al gobierno a utilizar el nombre del Bicentenario en cada acto u obra que realiza si a nivel federal estos festejos deberían hacerse en 2016? La respuesta es simple. Los bajísimos índices de popularidad e imagen positiva del matrimonio presidencial, hacen creer que no estarán en 2016 para el aniversario patrio. Lo cierto es que quien sea electo en 2011, tampoco tendrá asegurado ese lugar.
Lo raro es que con tantos eventos que llevan el nombre del Bicentenario y teniendo en cuenta la nueva alianza Kirchner-Grondona, el torneo de fútbol de AFA, tenga el nombre de una importante marca de camiones. ¿Será que Don Julio es un amante y respetuoso de la historia que no quiere tergiversar los hechos históricos? Puede ser. Pero también pienso que sabe que si todo así, seguirá al mando de la AFA en 2016.